lunes, 28 de noviembre de 2016

10 emprendedores que empezaron desde cero

Emprender, no nos cansaremos de decirlo, no es fácil. Es una aventura apasionante en la que muchas veces el corazón pesa más que la razón. Para corroborar que los inicios nunca son fáciles, te proponemos la historia de 10 emprendedores y emprendedoras que empezaron sin nada y desde abajo y consiguieron hacer realidad su sueño emprendedor.


Ingvar Kamprad


El fundador de IKEA inició su empresa a los 17 años, dedicándose en sus principios a la venda de pequeños artículos como cajas de cerillas que entregaba a domicilio con su bicicleta. Ya con las cerillas se dio cuenta del negocio que más tarde podía explotar con los muebles: comprar cerillas muy baratas al por mayor y venderlas con un margen de beneficios individualmente. Cinco años más tarde empezó a vender muebles y en 1951 edita su primer catálogo. Su éxito fue tal que el gremio de vendedores de muebles en Suecia presionó a los fabricantes para que no le suministraran productos, por lo que Kamprad decidió empezar a diseñar y fabricar él mismo sus propios productos.


Steve Jobs


Si hablamos de emprendedores que empezaron su empresa en un garaje, no podíamos obviar el más famoso de todos. Steve Jobs y Steve Wozniak empezaron en el garaje de los padres de Jobs a confeccionar y diseñar los primeros ordenadores. Los 100 primeros modelos de Apple I fueron encargados por un minorista de la zona y nueve meses más tarde, tras el éxito de este primer ordenador personal, Apple se trasladó a las oficinas en Cupertino. Lo demás, ya es de sobras conocido. Por cierto, ¿sabías que el garaje de Steve Jobs ha sido declarado patrimonio histrórico de la ciudad de Los Altos?

King C. Gillette


Con 40, King Gillette era un simple comercial de tapones para botellas, eso sí, con la idea de ser recordado por la posteridad. Le costó lo suyo, porque cuando Gillette pensó en un artilugio para afeitar que tuviera un mango y una cuchilla desechable (tras su mala experiencia a la hora de afilar su antigua cuchilla) tardó 6 años en patentarla. Además, el primer años de comercialización fue realmente decepcionante: vendió 51 maquinillas y 168 cuchillas desechables. Pero perseveró y probando todas las estrategias de marketing habidas y por haber y con una política de precios bajos, vendió más de 90.000 maquinillas el año siguiente y 10 años más tarde, los 70 millones de unidades en todo el mundo.

Jeff Bezos


La historia del fundador de Amazon tiene, ciertamente, un punto de emprendedor que empezó sin nada, aunque sobretodo, mucho atrevimiento. Tras graduarse en Princeton, Bezos empezó a trabajar en Wall Street llegando a convertirse en el vicepresidente senior más joven de la firma de inversiones DEShaw. Dejó la seguridad de un empleo bien remunerado y estable por empezar su propia empresa. Lo dejó todo atrás y en el garaje de su casa empezó a construir la que ahora es la empresa más importante de comercio digital del mundo.

Rosalía Mera


La historia de Rosalía Mera irá siempre ligada al que fuera su marido, Amancio Ortega, pero quizás debemos preguntarnos si la historia de Amancio Ortega no debe ir ligada a la de Rosalía Mera. Porque fueron sus puntadas las que ayudaron a crear el imperio Inditex: a los 13 años dejó los estudios y a los 15 empezó a trabajar en una tienda de moda en A Coruña. El dependiente que la atendió fue, por cierto, Amancio Ortega. De su relación personal nació la emprededora: empezaron en el piso de su cuñada como una fabrica y comercializadora de batas de boatiné. El carácter emprendedor de ambos les llevo a diversificar su negocio textil y en 1975 abrieron su primer Zara, una revolución para el consumo femenino de ropa.

Ram Bhavnani


Un banquero emprendedor, indioespañol y millonario que aún mantiene su puesto como tendero en un bazar en Tenerife. Este es el particular perfil de Ram Bhavnani, Huyendo de las matanzas entre musulmanes e hindúes en la Pakistán, Bhavnani terminó cerca de Bombay y a los 17 empezó a trabajar en un bazar de Hong Kong. Abrió nuevos establecimientos y en una compra de partida de ropa a un comerciante de Ceuta, el Banco Popular le adelantó las letras por valor de 20 millones. Bhavnani apostó y metió todo el dinero en acciones del Popular. Luego paso a formar parte del consejo del Banco Zaragozano y el Bankinter, pero aquello fue el inicio de su patrimonio y la explosión para su holding, Casa Kishoo.

Carlos Slim


Es uno de los hispanos más ricos del mundo (sino el que más) pero su historia también esconde unos inicios difíciles. Su padre fue un cristiano maronita que emigró del Líbano a México donde montó una tienda de téxtiles. Slim era un empresario común, que supo aprovechar la crisis de su país para invertir en el país, en un momento de fuga de capitales. Dijo que esta etapa le recordó por lo que pasó su padre, cuando en 1914 y en plena Revolución Mexicana le compró a su hermano mayor la mitad de su negocio, apostando en el destino de México. Si empezar desde cerodifícil, pues, hacerlo cuando es el país quien empieza desde abajo, más aun.

Tere Cazola


De Mérida al mundo. Tere Cazola ha conseguido que su empresa, aunque sobretodo, sus dulces, sean un referente en el sureste mexicano. Es considerada una de las mujeres empresarias líderes en su sector y en su país, y esto que empezó, como ella misma dice, “con mi licuadora y mi horno”. Empezó hace 26 años en la cocina de su casa para ganar un dinero extra a final de mes, y tras los primeros pedidos para familiares y amigos, ahora su empresa cuenta con 28 sucursales propias y emplea más de 150 trabajadores.

Alex Torrenegra 


Nos encanta la historia de Alex Torrenegra (a quien ya incluimos en nuestra lista de los emprendedores que marcan tendencia). Dice que ya a los 4 años quedó obsesionado por los ordenadores y de esta pasión, sus primeros negocios. Con 17 ya contrató su primer empleado. Por motivos de seguridad, su familia se trasladó a Estados Unidos y él trabajó con lo que seguro muchos emprendedores están familiarizados: empezó en un McDonalds haciendo hamburguesas y en un Starbucks preparando cafés. En Estados Unidos inició su negocio en casa, Torrenegra Labs, un proyecto que ha permitido gestar una auténtica telaraña emprendedora.

Felicitas Garces


Emprender no tiene edad y si no que se lo pregunten a Felicitas Garcés que acaba de abrir su séptima tienda de ropa… con 92 años. Felicitas Garcés empezó cosiendo uniformes para el ejército cuando solo tenía 13 años. Esta pasión para la costura le animó a abrir con su marido una camisería para hombres. El negocio, pero, estaba en la ropa femenina, y se involucraron en el mercado de blusas, abrigos de mujer y trajes de chaqueta. Ahí nació la marca Felgar, y Felicitas, a pesar de la edad, mantiene su pasión por su proyecto.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Frases motivadoras






























Una Mentalidad de Abundancia.

El primer paso para alcanzar su pleno potencial y lograr todo lo que desea y merece en la vida, comienza con su forma de pensar. Hay muchos modos de pensar que usted puede utilizar, pero uno de los más grandes y más recomendables, es conocido como la mentalidad de abundancia.



Una mentalidad de abundancia es el extremo opuesto de una mentalidad de escasez. La cual tiene sus raíces en el miedo de no tener lo suficiente, o el miedo a la pérdida de algo. Quienes tienen una mentalidad de escasez viven bajo la creencia de que los recursos, los amigos y las oportunidades, son limitados, y esto les genera inseguridad.

Una mentalidad de abundancia sin embargo, tiene sus raíces en la positividad y la confianza. Con una mentalidad de abundancia, usted cree que hay un montón de todo lo que quiere en la vida. No hay necesidad de preocuparse, como preocuparse por el dinero, porque vivimos bajo la creencia de que hay una gran cantidad de dinero en el mundo, suficiente para todos.

Una persona que vive con una mentalidad de abundancia no le tiene miedo a los obstáculos o a las situaciones difíciles, porque incluso si no funcionan las cosas, considera que vendrán otras oportunidades, y no permitirá que nada le afecte.

Si usted ha vivido la mayor parte de su vida con una mentalidad de escasez, nunca es demasiado tarde para cambiar. El primer paso es tomar conciencia de todas sus creencias limitantes. Cualquier pensamiento que tenga sus raíces en la escasez, escríbalo, eso es tomar conciencia de ello. El siguiente paso, es comenzar a reemplazar todos esos pensamientos negativos con otros que refuercen creencias de abundancia.

Si usted está estresado por su trabajo, y preocupado de que no pueda pagar su renta o alimentarse bien, estas preocupaciones pueden venir del miedo a no ser capaz de encontrar otro trabajo mejor. Si reemplaza esto con la creencia de que hay un montón de puestos de trabajo disponibles para usted, no sólo eliminará la preocupación, sino que también le permitirá trabajar a su máximo potencial. Incluso en mejores condiciones, ya que ya no tiene miedo a perder su trabajo, tendrá más confianza mientras trabaja, y estará en el camino de conseguir un ascenso en lugar de un despido.

Otro método para incorporar una mentalidad de abundancia en su vida, es a través de ejercicios de visualización. Estos ejercicios implican llegar a un estado muy relajado, y a continuación, imaginar que la abundancia y las cosas que siempre ha querido, entran en su vida. Ya se trate de un mejor trabajo, mucho dinero, autos de lujo, nuevos amigos, una pareja, un negocio, o incluso una casa grande, los ejercicios de visualización le ayudarán a fortalecer su mentalidad de abundancia.

viernes, 25 de noviembre de 2016

actitud ante los problemas

Muchas veces la forma como actuamos ante un problema o una dificultad no nos deja satisfechos ni orgullosos a nosotros mismos, en ocasiones nos desconocemos a nosotros mismos, es como si el que hubiese actuado, o reaccionado fuera alguien completamente ajeno a mi mismo.

Nos proponemos cambiar ser diferentes, pero cuando se vuelve a presentar una ocasión similar, nos encontramos teniendo las mismas reacciones.


¿Si no es así como queremos actuar, si no estamos satisfechos con ello, que es lo que falla?
¿Dónde está el problema?

Frecuentemente cuando tenemos un problema tendemos a pensar que no tienen solución, o que no podemos encontrársela, estamos tan metidos en la dificultad que no nos planteamos o no vemos opciones o alternativas diferentes.
Podemos encontrarnos paralizados por la situación, a tal punto que no sabemos como actuar, como enfrentar las cosas, como si nos encontráramos en un cuarto oscuro o en un callejón sin salida, o por el otro lado nuestra reacción puede ser una pérdida del control sobre ella o sobre nosotros mismos, a tal punto que presos del enojo y la ira, la angustia o el estrés o la ansiedad optamos por respuestas que terminan no solo, no siendo las más adecuadas, sino poniéndonos en mayores dificultades e incluso avergonzándonos ante nosotros mismos y nuestros semejantes.
No importa si esta es a nivel personal, social, laboral o de pareja
A veces nos encontramos en situaciones en las buscamos quien tiene “la culpa” del problema, o del por que me siento o reacciono de la forma como lo hago.
O quejándonos de lo que nos ocurre, sin llegar a asumir una acción al respecto o sin darnos cuenta que somos artífices de aquellas cosas que nos pasan, bien sea por que se generan por nuestra forma de actuar o por que simplemente dejamos que las cosas pasen y estamos esperando a que cambien por sí solas o que alguien más lo haga por nosotros.

¿Qué actitud tienes, ante tus problemas?

La actitud no es otra cosa que la forma como reaccionamos ante una situación o un problema, y si bien es cierto que hay realidades que no podemos cambiar, que no está en nuestras manos hacerlo y que debemos asumirlas como tales, la forma como reaccionamos a ello hará la diferencia.
¿Siento que la situación me controla, o soy yo el que controlo la situación?
¿Por qué pierdo ante la situación el control?
¿Quién es mas grande, mi problema o yo?
¿Cuento con los recursos y herramientas necesarias para afrontarlo?
¿He salido de situaciones difíciles en el pasado?
¿Cómo lo he hecho?
¿Con que recursos personales cuento para salir de esta nueva dificultad?
¿si pudiera tomar algo de distancia del problema, podría ver algo que ahora no veo?
¿Qué de esta situación conflictiva me puede beneficiar?
¿Es mi actitud la que me lleva al problema?
¿Veo, ante esta situación mi medio vaso lleno, o mi medio vaso vacío?
¿si pudiera asumir mi responsabilidad y que el cambio depende de mi, en vez de pensar que las cosas son así o que el otro o la situación son las que deberían cambiar que es lo que haría?
¿Podría yo asumir un pequeño cambio y comprometerme con ello?

¿Por qué entonces, si las cosas son en la teoría tan claras y tan obvias, en la práctica no sucede de esta manera?

Si no estoy orgullosos de mi forma de comportarme y quiero asumir mis problemas de esta manera, por que no lo logro cuando nuevamente estoy enfrente de una situación conflictiva?
¿Por qué, pierdo el control o actúo impulsivamente?
¿Por qué actúo,  luego pienso y me arrepiento?
La buena voluntad, y el deseo de cambiar son las bases primordiales para poder hacerlo, pero hay circunstancias en nuestra vida, en las cuales actuamos de tal o cual manera por que están muy ligados a nuestros procesos internos, que no son conscientes como el decidir cambiar, y es por eso que las situaciones nos dominan una y otra vez, y nos dan la sensación de que no las podemos controlar o que no nos podemos controlar ante ellas.
En este sentido, la consciencia de ellos, y la decisión de cambiar, de que las cosas sean distintas, es poder reconocer que la situación se sale de nuestras manos y que para poder dominarla y enfrentarla necesitamos una ayuda profesional, y la suficiente madurez personal para poder aceptarla.

Logrando entender que es lo que pasa, y encontrando las herramientas adecuadas para enfrentarlo, y solucionarlo, haciendo que nuestro ambiente personal, social, laboral o de pareja sea diferente.

El cambio es posible, dominarnos y enfrentar situaciones conflictivas también, las alternativas están en nuestras manos, y la posibilidad de una mejor relación con nosotros mismos y con nuestro entorno también.
¿Sería conveniente una ayuda profesional?

¿Puedo comprometerme conmigo mismo, y con quienes me rodean para que las cosas sean diferentes y aceptarla?
No esperes que los demás cambien para ti, el cambio empieza por ti.
En tus manos está que las cosas sean diferentes





10 hábitos para cultivar la confianza en ti mismo

Tu mayor enemigo (aliado) eres tú mismo. O sea, tu mente. Todo parte de ahí. Lo decía Ralph Waldo Emerson y otros muchos: "La confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito". O dicho en otras palabras: Tu vida es tu autoestima.


Los pensamientos negativos son una especie de suicidio espiritual. La mente si no se domina es un campo de concentración que te agarrota, reprime y anula. Brian Tracy (@briantracy) en Metas: estrategias para determinar y conquistar objetivos dice: "Los mayores enemigos del éxito y la felicidad son las emociones negativas de todo tipo. Esas emociones negativas nos sujetan, nos agotan y nos despojan de la alegría de vivir. Desde el principio de los tiempos, las emociones negativas han hecho más daño a las personas y las sociedades que todas las plagas de la historia".

Tu forma de pensar da lugar a una cierta forma de sentir que se traduce en una forma de actuar. Tu representación interna determina tus comportamientos. Por tanto, de lo que se trata es de generar estados de la mente óptimos que se traduzcan en comportamientos adecuados para generar resultados.

Aquí van sólo 10 recomendaciones para que ganes confianza en ti mismo a través de los siguientes hábitos. Lo decía Charles Noble: First we make our habits, then our habits make us.

1. Cuida con mimo el ambiente en que te mueves: Recuerda lo que hemos dicho mucha veces aquí: "Si vives entre codornices, es muy difícil aprender a volar como las águilas". Los límites nunca están en las personas, están en los entornos (ver El alimento de la mente es el entorno). Hay gente que te carga de energía y gente que te chupa energía (incluso sin abrir la boca). Gente estimulante y gente tóxica. Cuidado con los derrotistas, pesimistas, negativos, conformistas... que te intentan cortar las alas. El éxito deja huellas y se trata de modelarlo. Rodéate de aquellos que piensas que te pueden enseñar. No dejes de leer el post: Aléjate del 97% y ¿Qué nos pueden enseñar los mejores? Y no olvides jamás a Mark Twain: "Mantente a distancia de aquellos que intentan disminuir tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso; los realmente grandes te hacen creer que tú también puedes ser grande".

2. Aprende de los mejores: lo más importante que tiene una persona es su credibilidad, y la credibilidad sólo depende de una cosa: de tus resultados. Cada persona somos el resultado de nuestros resultados. Muchos empresarios, directivos, deportistas... han dejado sus enseñanzas, consejos y tips en libros y vídeos. Léetelos todos. Y después reléelos. Y más tarde otra vez. Aprende de ellos. Aquí hemos hablado de algunos como La magia de pensar a lo grande y Acres de diamantes (y puedes ver una amplia recopilación en el siguiente link). Como decía Bertrand Russell: "La mejor prueba de que algo puede hacerse es que antes alguien ya lo hizo". Ver que otros pudieron te anima a ti a continuar y perseguir lo que añoras.  Alimenta y riega tu mente con mensajes inspiradores. Y recuerda que si quieres encontrar excusas para no salir de tu zona de confort vas a encontrar cientos de ellas.

3. Visualiza tus éxitos pasados: como decía Fernando Savater, "la felicidad es una forma de la memoria" y la infelicidad también. Haber conseguido éxitos pasados te estimula y anima para conseguir éxitos futuros, te pone en el estado de ánimo adecuado para generar las energías necesarias. Ver que ya conseguiste algo te catapulta a conseguir más. Mete en el cajón lo negativo y recréate en las experiencias positivas, en aquellas que salieron bien y te aplaudieron. El cerebro no distingue entre ficción y realidad, cuando sientes de verdad lo que visualizas estás provocando que la mente encuentre vías para alcanzar aquello que deseas. Te recomiendo: Desear no es ‘decir’ lo que se quiere, sino ‘sentir’ lo que se quiere.

4. Cuida tu cuerpo: Que es tu casa, allí donde moras y habitas todos los días. No la abandones. Y ello implica cuidar tres cosas: sueño, nutrición y ejercicio físico. Aquí dejamos un post donde nos deteníamos sobre ello: La mente influye en el bienestar y el bienestar en la mente. Hay ciertas comidas que conducen a estados de ánimo más tristes y depresivos; lo mismo pasa con el sendentarismo: hacer ejercicio físico y estar en movimiento tiene ventajas en la salud y en el ánimo al liberar ciertas sustancias químicas estimulantes del bienestar. Y con el sueño, más de lo mismo: dormir mal y no descansar produce malestar en tu cuerpo, humor desagradable y cansancio que restan energías y ánimo para ser productivo.

5. Haz el ridículo en cosas sin importancia: en aquellas cuyos resultados no te afectan a tu trabajo ni prestigio: aprender a bailar, inglés, magia.... Si te lanzas en esas cosas sin importancia, poco a poco tu miedo al ridículo irá cayendo y eso significa que te atreverás a dar el paso en cosas con importancia. No existe miedo al fracaso, existe miedo al ridículo. Todo el mundo sabe de sobra que si inicias una aventura del tipo que sea (empresa, matrimonio, etc) puede ir mal; los miedos vienen de la ridiculización que hacen los demás, de herir el orgullo con las cosas no salen, y el ser humano tiene mucho orgullo. Cuando lo vences, ganas la batalla.

6. Habla en público siempre que puedas: es una de las cosas que más aumenta la confianza en uno mismo. Lánzate. Muchas veces no se trata de hacerlo bien o mal, sino simplemente de hacerlo. Irás venciendo resistencias. Empieza a decir "sí" cuando te lo proponga. Hay miles de oportunidades todos los días para hablar en público. No dejes de ver la película de cine Dí que Sí (Yes man). Allí se apunta: "Dices que NO a la vida y por tanto, no vives. Cada vez que se te presente una oportunidad dirás SÍ". Y te recomiendo que leas el post de Gonzalo Álvarez Marañón (@artepresentar) con el título: 10 cosas divertidas que puedes hacer este verano para mejorar tus habilidades de hablar en público.

7. Habla con desconocidos: ¿Sabes cuál es el mayor miedo a la hora de vender? El miedo al rechazo. ¿Sabes cuál es el mayor miedo a la hora de pedir ayuda? Que nos digan NO. Y ese miedo al rechazo, es producto de nuestra inseguridad, de que interpretamos que el NO significa que "no me quieren"; y ya sabemos que "el anhelo más profundo del ser humano es sentirse querido". Por eso muchas cosas no las hacemos por miedo al NO. Lánzate a hablar con desconocidos. Lo importante no es la conversación, sino lanzarse. Si ves a alguien con un perro, detente y acaríciale y pregúntale qué raza es; aprovecha los viajes de turismo o negocio, para entablar conversaciones con los lugareños o los empleados de hoteles, etc; igualmente para a gente por la calle de tu ciudad y pregunta por una dirección o lugar e intenta que no sólo sea pregunta-respuesta sino un poco más de conversación. Pero hazlo como rutina, todos los días con 1 ó 2 personas al menos. Verás como empiezas a sentirte mejor contigo mismo, a ganar confianza, a mejorar tu autoestima al ver que el 90% sigue tus conversaciones y no te rechazan. Y recuerda: si alguien te rechaza, tranquilo: hay gente enfadada consigo mismo que lo paga con los demás; no es nada personal.

8. Da tu opinión en los temas: Sí, no te quedes callado. No seas de lo que dices: "A mí me da igual". No, no te da igual. Tú también tienes opinión, pero por miedo a no gustar, no te atreves a expresarte. Cuando haya debate en tu vida personal, con tu pareja o amigos sobre dónde ir o qué hacer, di lo que te gusta. Lo mismo en tu vida profesional ante cualquier proyecto. Tu opinión es tan válida y respetable como la de los demás. No te infravalores. También verás como poco a poco vas ganando confianza.

9. Cuida tu apariencia física: O dicho de otra manera: sentirte bien por fuera te hará sentirte bien por dentro. Los cuidados estéticos o tu forma de vestir ayudan mucho ¿No hay un determinado vestido, palabra de honor, jeans, sandalias o botas que cuando te las pones "te ves más guapa"? ¿No te ha ocurrido lo mismo cuando te has hecho un cambio de look en tu pelo? Ello te lleva a sentirte mejor, más segura de ti misma, y eso se refleja en tu comportamiento y trato: más abierto, más simpático, más cercano, en definitiva, más cautivador. Esa actitud, se transmite y los demás la perciben y responden de la misma manera. Tu mundo exterior no es más que un reflejo de tu mundo interior. El grado de distancia (o conexión) con los demás es el grado de distancia (o conexión) que existe con uno mismo.  Las cosas no ocurren por azar. Hay que provocar las emociones positivas. Sentirte bien te lleva a obrar bien. Si te gustas más, más gustarás a los demás. En lo que te concentras, se expande, se agranda. Lo decía Louise Hay: "Sólo hay una cosa que sana todo problema: amarse a uno mismo".

10. Acude a eventos: la baja autoestima suele derivar en un bajo nivel de relaciones sociales; la alta autoestima da lugar a muchas y variadas relaciones. Y si la vida es algo, el menos en la empresa, la vida es relaciones. Como apunta John C. Maxwell, en El poder de las relaciones: "Trabajar duro no es suficiente; tampoco ser excelentes en lo que hacemos; para ser exitoso tienes que aprender a establecer relaciones". Por eso, sumérgete en los eventos. No te preocupes del resultado final. Simplemente el hecho de acudir a eventos profesionales (de tu sector) y personales (fiestas, celebraciones, inauguraciones), y estar en medio del "sarao" te permite aprender e interiorizar inputs por ósmosis, sin darte cuenta. Poco a poco te irás te irás sintiendo más cómodo y conociendo más gente.

Y dos de regalo:

11. Haz cosas por los demás: Aristóteles dijo hace más de 23 siglos que "la generosidad es un egoísmo inteligente". Cuando ayudas a los demás, la gente se siente agradecida y te lo valorará, y eso te hará sentir bien contigo mismo, ver que eres útil, y que tú también puedes aportar cosas interesantes. No se trata de grandes cosas, sino de pequeños gestos cotidianos del día a día que todos sabemos.

12. Sonríe: cada vez que sonríes, aunque no te apetezca, estás mandando una orden al cerebro de que todo está bien, y eso te hará sentir mejor Acuérdate de William James: "El pájaro canta porque es feliz pero también es feliz porque canta". Además, cada vez que sonríes a una persona, lo que le estás diciendo inconscientemente es "me gustas", por eso resulta tan eficaz y genera tanta "conexión emocional" con la otra parte que te tratará de la misma manera y habrá feeling y buen rollo. Recuerda: la sonrisa es la forma más barata de mejorar tu apariencia. El diseñador Paco Rabanne afirmaba: "la sonrisa es el mejor atuendo de una modelo".

Y estos diez puntos (más dos), ponlos en práctica sin meterte excesiva presión: pasito a pasito. No te flageles. No te exijas demasiado. No se trata de pasar de un extremo a otro de la noche a la mañana, sino de ir venciendo y derrotando resistencias pequeñas pero todos los días. Recuerda lo que hemos dicho aquí muchas veces: Poco + Poco = Mucho; un poco sin importancia, más otro poco sin importancia, más otro poco sin importancia... acaba siendo mucho. El mayor enemigo en los procesos de Desarrollo Personal: la impaciencia, el querer ir demasiado rápido. Te llevan a exigirte demasiado, con lo que al final no cumples con lo establecido (que es mucho), te frustras y abandonas.

Seguridad y confianza en uno mismo



¿Qué es la confianza en uno mismo?

La confianza en uno mismo es una manera sana de comunicarse. Es la capacidad de defenderse de forma honesta y respetuosa.Todos los días, nos enfrentamos a situaciones en las que tener confianza y seguridad en nosotros puede ser de gran ayuda; por ejemplo al invitar a alguien a una cita, al acercarse a una maestra para hacerle una pregunta o presentarse a una entrevista para la universidad o un trabajo.
No todos tienen confianza en sí mismos naturalmente. Algunas personas se comunican de manera demasiado pasiva. Otras personas tienen un estilo demasiado agresivo. Un estilo seguro es el equilibrio ideal entre estos dos extremos.
Ser seguro significa lo siguiente:
  • Puedes expresar una opinión o decir cómo te sientes.
  • Puedes pedir lo que deseas o necesitas.
  • Puedes expresar tu desacuerdo de manera respetuosa.
  • Puedes hacer sugerencias o dar a conocer tus ideas.
  • Puedes decir "no" sin sentirte culpable.
  • Puedes defender a otra persona.

¿Por qué es importante?

Un estilo de comunicación seguro puede ayudarnos a hacer los que deseamos, pero es mucho más que eso. Cuando nos sentimos seguros de nosotros mismos, nos respetamos y respetamos a otros.
Las personas que hablan con seguridad y confianza demuestran que creen en sí mismas. No son demasiado tímidas ni demasiado avasalladoras. Saben que sus ideas y sus sentimientos son importantes. Tienen confianza.
Las personas seguras de sí suelen hacer amigos con más facilidad. Se comunican con respeto hacia las necesidades de las otras personas y a sus propias necesidades. Suelen ser buenas para resolver conflictos y desacuerdos. Las personas que respetan son respetadas.

¿Eres demasiado pasivo? ¿Eres demasiado agresivo? ¿O has encontrado el equilibrio?

¿Cómo saber en qué lugar de la escala de seguridad y confianza en ti mismo te encuentras? Aquí te damos algunos ejemplos:
Paula tiene un estilo demasiado pasivo. Si le preguntas a Paula qué película desea ver, lo más probable es que responda: "No lo sé, ¿a ti qué te gustaría ver?" Por lo general, deja que otros tomen las decisiones, pero más tarde se lamenta por no haber expresado lo que deseaba. Le molesta que sus amigos hablen la mayor parte del tiempo. Pero cuando Paula intenta participar en la conversación, habla tan suavemente que otros hablan al mismo tiempo.
Janine tiene un estilo demasiado agresivo. Janine no tiene ningún problema para decir lo que piensa. Pero cuando lo hace, se expresa de manera enérgica y dogmática. Janine domina la conversación, interrumpe con frecuencia y rara vez escucha a los demás. Si no está de acuerdo con alguien, lo comunica; en general con sarcasmo o desprecio. Tiene reputación de mandona e insensible.
Ben tiene un estilo seguro. Cuando le pides a Ben que exprese su opinión, lo hace de forma honesta. Si no está de acuerdo, lo expresa; pero lo hace sin demostrar desprecio ni hacerte sentir mal. Ben también está interesado en conocer tu opinión. Escucha lo que tienes para decir. Incluso cuando no está de acuerdo contigo, aun sientes que respeta tu punto de vista.

 Los problemas que acarrea ser demasiado pasivo

Con frecuencia, las personas que actúan de manera demasiado pasiva terminan sintiendo que los demás se aprovechan de ellas. Es posible que se sientan heridos, enojados o resentidos.
Si no expresas lo que piensas y lo que sientes, los demás no pueden llegar a conocerte o comprenderte tanto como podrían. El grupo no se beneficia con tus aportes o tus ideas.
Si comienzas a sentir que tu opinión o tus sentimientos no cuentan, es posible que pierdas la confianza en ti mismo y no tengas la posibilidad de que te reconozcan y te aprecien por tus buenas ideas. Esto puede derivar en sentimientos de depresión.

Los problemas que acarrea ser demasiado agresivo

Las personas que se comunican de forma demasiado agresiva pueden tener dificultad para conservar las amistades. Probablemente dominen las conversaciones o expresen su opinión de forma demasiado enérgica y vehemente, y los demás se sientan rechazados u ofendidos.
Las personas con un estilo agresivo pueden lograr que otras personas hagan las cosas del modo que ellas lo desean; pero en muchos casos, terminan siendo rechazadas o despreciadas. Con frecuencia, los demás dejan de respetarlos.

¿Por qué no todos tenemos confianza en nosotros mismos?

¿Por qué algunas personas se comunican con seguridad mientras que otras lo hacen de manera más pasiva o agresiva? En parte, se debe sencillamente a la personalidad. También se debe a los hábitos que desarrollamos o las experiencias que atravesamos. Pero, además, aprendemos a tener confianza, ser pasivos o agresivos al ver cómo actúan los demás; en especial, las personas que nos educan.
Éstas son algunas de las cosas que pueden influir para que las personas actúen de manera demasiado pasiva:
  • falta de confianza en ellas mismas o falta de valoración de sus opiniones
  • preocuparse demasiado por complacer a otros o agradar a los demás
  • preocuparse por si los demás no estarán de acuerdo o rechazarán sus ideas u opiniones
  • sentirse sensible a las críticas o herido por experiencias del pasado, en las que nuestras ideas fueron ignoradas o rechazadas
  • no desarrollar las habilidades para sentir confianza en uno mismo
Estas son algunas de las cosas que pueden influir para que las personas actúen de manera demasiado agresiva:
  • sentirse exageradamente seguro de uno mismo
  • concentrarse demasiado en satisfacer las necesidades propias y expresar sus opiniones
  • no aprender a respetar o considerar los puntos de vista o las necesidades de otras personas
  • no aprender a escuchar o pedir a los demás que expresen sus opiniones
Lo que puede llevar a que las personas actúen con seguridad (con la medida justa) es lo siguiente:
  • confianza en sí mismo
  • creer que sus opiniones cuentan, que sus ideas y sentimientos son importantes, y que tienen derecho a expresarse
  • ser fuertes (capaces de aceptar las críticas, el rechazo y los reveses)
  • respetar las preferencias y las necesidades de los demás
  • tener ejemplos de personas con confianza en sí mismas
  • saber que sus ideas fueron bien recibidas o apreciadas en el 

Cómo adquirir más confianza en ti mismo

Para tener confianza en uno mismo es necesario poner en práctica algunas habilidades de comunicación y tener la actitud interna adecuada.
Algunas personas tienen, por naturaleza, más habilidades para demostrar seguridad en sí mismas. Otras necesitan practicar más. Pero todos podemos mejorar.
Ésta es la manera de hacerlo:
Comienza por pensar cuál de los estilos de comunicación (seguro, pasivo o agresivo) se asemeja más al tuyo. Después, decide si necesitas trabajar para ser menos pasivo, menos agresivo o si simplemente necesitas profundizar tu estilo naturalmente seguro.
Si necesitas trabajar para ser menos pasivo y más seguro:
  • Presta atención a lo que piensas, lo que sientes, lo que deseas y lo que prefieres. Debes estar atento a estas cosas antes de poder expresarlas a otros.
  • Fíjate si dices: "No sé", "Me da lo mismo" o "no importa" cuando otros te preguntan lo que deseas. Detente. Practica expresar lo que prefieres, en especial cuando se trata de cosas sin importancia. Por ejemplo, si alguien te pregunta "¿Prefieres el verde o el rojo?", puedes decirle "Prefiero el verde, gracias".
  • Practica pedir las cosas. Por ejemplo: "¿Podrías pasarme una cuchara?" "Necesito un bolígrafo, ¿tienes uno demás?" "¿Podrías reservarme un asiento?" Esto permite que pongas en práctica tus habilidades para el momento en que tengas que pedir algo más importante.
  • Expresa tu opinión. Expresa si te agradó la película que viste y por qué.
  • Practica el uso de la palabra "yo", en las siguientes expresiones: "Yo quiero..." "Yo prefiero..." o "Yo creo..."
  • Busca un modelo que sea seguro de sí mismo; ni demasiado pasivo ni demasiado agresivo. Fíjate si puedes imitar las mejores cualidades de esa persona.
  • Recuérdate a ti mismo que tus ideas y tus opiniones son tan importantes como las de cualquier otra persona. Saber esto te ayudará a sentir confianza y seguridad en ti mismo. La seguridad comienza con una actitud interna de valorarte a ti mismo tanto como valoras a los demás.
Si necesitas trabajar para ser menos agresivo y más seguro:
  • Intenta dejar que los demás hablen primero.
  • Fíjate si interrumpes. Detente y di: "Lo siento, ¡continúa!" y permite que la otra persona termine de hablar.
  • Pregunta a otras personas qué opinan y escucha sus respuestas.
  • Cuando no estés de acuerdo, intenta expresarlo sin despreciar el punto de vista de la otra persona. Por ejemplo, en lugar de decir: "Esa es una idea muy tonta"; simplemente di: "En realidad, no me gusta esa idea". O en lugar de decir: "Es un imbécil"; intenta decir: "Creo que es insensible".
  • Busca un modelo que sea seguro de sí mismo; ni demasiado pasivo ni demasiado agresivo. Fíjate si puedes imitar las mejores cualidades de esa persona.
Incluso las personas naturalmente seguras pueden mejorar sus aptitudes. Para trabajar a fin de mejorar tu estilo naturalmente seguro:
  • Busca modelos que sean seguro de sí mismo; ni demasiado pasivos ni demasiado agresivos. Fíjate si puedes imitar sus mejores cualidades. (Como puedes ver, éste es el mismo consejo que les dimos a quienes tienen un estilo demasiado pasivo o demasiado agresivo. Y eso se debe a que jamás dejamos de aprender).
  • Fíjate en qué cosas te sientes más seguro. Las personas se comportan de manera diferente según la situación. A muchas personas les resulta sencillo mostrarse seguras en determinadas situaciones (como al estar entre amigos) pero más complicado en otras (como estar con maestros o con personas que recién conocen). En situaciones más complicadas, intenta pensar: "¿Qué les diría a mis amigos más cercanos?".
Cuando te expresas con seguridad, demuestras que crees en ti mismo. Forjar la confianza en ti mismo es un paso para mejorar y convertirte en la persona que deseas ser.